Los servicios musicales suelen facturarse a los titulares de los derechos según el método de prorrateo. El cálculo de los pagos funciona así: Los servicios musicales generan ingresos por cuotas de suscripción, ingresos publicitarios o una combinación de ambos. Estos ingresos se meten en un fondo al que posteriormente se realizarán los pagos. A continuación, el servicio de streaming determina el número total de usos (por ejemplo, streams o creaciones) registrados para todas las canciones combinadas en un periodo de facturación determinado. Cada titular de derechos recibe una parte de los ingresos en función del uso. El reparto exacto depende de los acuerdos celebrados entre las partes. Los ingresos también varían según el modelo de negocio y el país, y se calculan mensualmente.
Instagram proporciona a los músicos una variedad de opciones para compartir su música con una gran audiencia y avanzar en sus carreras: Con Instagram Reels, también pueden compartir vídeos cortos y entretenidos y mostrar su creatividad. Con Instagram Stories, pueden capturar su vida cotidiana y dar una visión de su vida detrás de los escenarios. Para distribuir más productos, Instagram también ofrece la posibilidad de comercializar artículos de merchandising, entradas para conciertos, etc. Además, los artistas pueden establecer una conexión más profunda con sus fans a través de canales de difusión que sirven como canales de mensajería pública. Instagram Live permite a los músicos interactuar con su público en tiempo real, a través de conciertos en directo o sesiones de preguntas y respuestas, por ejemplo. La publicidad y el targeting en Instagram permiten a los artistas distribuir su música a la audiencia meta deseada. Cuenta con estadísticas y perspectivas específicas que proporcionan a los artistas información detallada y les permiten adaptar su estrategia.